domingo, 18 de octubre de 2009

Las propuestas de Condorcet



“Cinco Memorias sobre la instrucción pública"
Nos menciona Condorcet que la enseñanza pública tiene como tarea ayudar a los ciudadanos a deliberar consigo mismos y con los demás. Es importante que se establezca un vínculo entre lo epistemológico y lo didáctico, que queremos decir con esto, que debemos de relacionar ¿qué conocimientos enseñar? Y ¿Cómo poner esos conocimientos al servicio del bien público? Es entonces cuando se perfila el horizonte ético-humanista de la enseñanza: ¿de qué me liberan estos conocimientos? Es con esto que nos ponemos a pensar y a decir que el hombre debe estar en armonía con los ciudadanos pero nunca dejar de ser libre, de ser capaz de decidir.
Existen tres grandes aprendizajes complementarios que maneja Condorcet: 1) el aprendizaje de los conocimientos elementales en el marco de una historia general de la razón humana, es la exigencia epistemológica-didáctica de la enseñanza pública, es decir, como maestro debe dominar los conocimientos elementales para saber qué es el mundo e instruir a los niños. 2) el aprendizaje de la ciudadanía ilustrada y los derechos humanos, es la instrucción cívica. 3) el aprendizaje del sentimiento de humanidad, el cual abre a cada alumno el panorama de la universalidad ética.
Es así como Condorcet unifica los aprendizajes: instruirse y cultivarse contribuye a la autoestima y el amor por la humanidad.
Sin duda alguna, lo que este pensador proponía era que la labor de la escuela es enseñar a que cada uno sea su propio educador, capaz en todo momento de consultar la razón, es decir, que no aceptáramos algo sin antes razonar y saber lo que elegimos conociendo los problemas o causas que surgirán con nuestra decisión, así mismo planteaba que las instituciones deberían de ser de manera crítica y no catequística, critica en el sentido que utilizaran la razón para saber elegir lo que se les propone y tener siempre en mente la crítica y no catequística ya que nos estaremos volviendo receptores de la información y no seremos capaces de defender lo que pensamos, es así como el objetivo de la instrucción no es hacer que los hombres admiren una legislación ya hecha, sino que sean capaces de entenderla y corregirla.
Lo que se proponía con este tipo de educación era la Perfectibilidad del hombre, posibilidad de revisión de las leyes, racionalidad, igualdad, laicismo, humanidad.
Es por esto que surgen tres exigencias: 1) nadie puede ser excluido a priori del cuerpo político, dado que todos somos seres racionales. 2) Es indispensable encauzar la espontaneidad de las voluntades y alejarlas lo más posible de sus particularidades, evitar cualquier conducta que pudiera sustituir lo social por lo político 3) La decisiones, en la medida de lo posible, deben prevenir el error.
Es importante que tengamos en mente que “La instrucción es condición filosófica de la formación de un sujeto político autónomo; sin ella, un pueblo soberano está expuesto a convertirse en su propio tirano”.
Pero la instrucción no es una relación cualquiera respecto a un conocimiento indeterminado; en principio porque no todo conocimiento es necesariamente liberador, existen conocimientos limitados que encierran a un hombre en un estrecho círculo, ya que este se basa de ese conocimiento para seguir al pie de la letra lo que se le dice, es decir, hacer las cosas de forma empíricamente siguiendo recetas y no utilizando nuestro propio aprendizaje.
La instrucción surge de lo político no de lo social. Porque en ella se encuentra la libertad pública necesaria para el ejercicio de la soberanía y no la libertad privada, es deber del poder público garantizar la homogeneidad, el desarrollo y la protección. Por regla general, todo poder, de la naturaleza que sea, cualesquiera que sean las manos en que se haya depositado, la manera en que haya sido conferida, es siempre enemigo de la sabiduría. Es preciso proteger a la instrucción de los grupos de presión.
En este sentido se podrían tomar tres clases de disposiciones:
1.- situar los conocimientos y sus agentes fuera del alcance de los poderes (civiles, políticos, religiosos o económicos), esto se percibe en la contratación de los maestros, por supuesto que estos no se elegirán según los criterios políticos o ideológicos. Se dará preferencia fundamentalmente a los criterios de preparación según la materia que se enseña, Cuando se ha dado nombramiento sería absurdos sujetarlos a una voluntad en particular, ni siquiera a la de su propia corporación ni la de los padres de familia, alumnos o grupo influyente de la localidad. Serán entonces, funcionarios protegidos por su reglamento, y “gozaran de una legitimidad permanente” y “solo serán responsables, individualmente ante la ley.
Cabe mencionar que esto ocasiona un problema, ya que los maestros al estar responsables y están rigurosamente controlados, se sentirán necesariamente tentados por su posición. Por tanto decía Condorcet, es muy importante que proteger a los ciudadanos del poder de los maestros, ya que como podemos observar en nuestra sociedad, que existen maestros que se dedican a manipular debido al “cargo” que tienen y mucha gente les cree, inclusive los niños obedecen al maestro fielmente ya que el por ser maestro “tiene la razón”. Es así como este filósofo nos plantea que los maestros no deben basarse en el entusiasmo, seducción, humillación o terror. En lo que se deben de basar siempre es formar primero la razón, instruir para que únicamente se le escuche a ella, para defenderse del entusiasmo que podría confundirla u oscurecerla y dejarse llevar después por lo que esta apruebe, esta “la razón” siempre debe ser el interés de la humanidad y el principio con el cual se debe organizar la educación pública.
Sin duda alguna, es necesario motivar a los niños en la imaginación, pero no debemos de apoderarnos de ella, aun cuando se asea a favor de lo que nosotros creemos que es la verdad; hay que considerar que cada niño es un sujeto racional y un sujeto de derecho, las escuela debe tener la suficiente grandeza y talento para apartar cualquier discriminación.
Solo la reflexión razonada y clara, de la cual todos debemos poder asirnos, nos da la medida de cualquier control, de cualquier moral, de cualquier política porque ahí radica la única y verdadera fuerza.
Una sociedad sin escuela o una sociedad donde la escuela no está pensada como un órgano de libertad, está sin duda expuesta a la enajenación y lo político estaría necesariamente erigido como principio absoluto de autoridad o subordinado a la realidad social.

Una vez más menciono que Condorcet lo que quería era que los ciudadanos fuéramos libres, capaces de utilizar “la razón” de manera crítica y saber elegir por ésta, lo que nosotros consideráramos mejor, pero lamentablemente muchos de nosotros los ciudadanos no somos lo que Condorcet plantea, al contrario estamos sujetos a muchas normas o “costumbres” donde no somos capaces de elegir. Esto se puede ver con las votaciones hacia un partido político, hay muchas personas que venden su voto, y no les importa quién gana con tal de obtener el dinero, y en ningún momento nos ponemos a pensar que es lo que nos conviene de ese partido. Actualmente nuestra sociedad maneja que somos personas “libres” cuando en realidad somos esclavos de este mundo, como nos mencionaba el profesor Sebastián, hacemos cosas que ya se nos ha indicado que lo debemos hacer o decimos lo que el maestro quiere escuchar.
Esta lectura me pareció muy interesante y espero que con su contenido podamos entender y hacer algo de lo que este autor nos plantea.

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